Septiembre21 – Miel Samel
Mi Taller. Haciendo con Slow&Flow
28 octubre, 2018

¿Cómo llenarte de energía con miel cuando se abarca tanto?

SI SEPTIEMBRE APRIETA, LA MIEL LO SUAVIZA

Comienzo al desnudo de nuevo, qué si no es ponerte a las teclas en estos espacios del internet. A mi me gusta lo de tirarme con impulso, de cabeza o desde las rocas más altas de mi trocito de río Turia, el de casa, siempre he sido de las que saltan. Lo vas a ir entendiendo poco a poco.

A veces sabes cómo saltas pero no cómo vas a caer, aunque tímidamente cruzas los dedos, por dentro para que nadie te vea, como quien reza un Padre Nuestro, y algo de confianza hay, porque no me considero camicace. En estas estamos en la vida.

Este septiembre saltamos de casa al Taller Sa Mel, del Taller Sa Mel a casa. Que por cierto, la hemos hecho un poquito más nuestra (crédito mediante que es algo que también da mucha caquita, pero lo haces). Hemos tomado decisiones hondas, y digo hemos, porque lo hemos hecho en familia. Por lo que, estos meses de verano han sido intensos por dentro, y alguién me lo habrá notado por fuera ¡que levanten la mano!

Miel Sa Mel siempre quedó en casa, pero este septiembre todavía es más real. Ahora repartimos las tareas a medias, las buenas, las malas y las regulares. Sa Mel ahora está formado por nosotros dos y si te has perdido el post de instagram donde la anuncié en pleno verano, es que Mr.Sam es miembro del equipo, es el nuevo fichaje.

Esto no sucede de un día para otro, sino que, se cuece a fuego medio, este tipo de decisiones del dejar un trabajo estable están manidas, aunque la realidad es que se hacen. Sus motivos tienen y no siempre es la historia bucólica que vemos en un reels. El caso, es que se piensa, se duda, se consulta, se valora y se hace, o no se hace. Nosotros nos hemos subido a la piedra grande y nos hemos tirado.

Hemos decidido tomarnos esta etapa de familia con dos mochuelos de una forma más “antuigüa” (lo siento, me encanta esta bromita 😉 ) teniendo tiempo para ir y volver del colegio juntos, para comer en casa, para cocinar como siempre, para volver un poco a esos años en que te ponían el vaso de leche en el banco de la cocina aunque tu ya escondías el paquete de tabaco en la mochila. Somos de esos, a mi me lo hacían.

Aquellos maravillosos años donde la carne era de la carnicería, el pan de la panadería (de leña, y eso si, del día anterior, que mi madre no bajaba a las 6 de la mañana a por pan del día para la señorita), la verdura de… si, la verdulería o del campo de tu tío, pero ya nos entendemos.

Nos ha dado la vida una lección y queremos estudiarla. Que por mucha vida rural, pueblo, compras de proximidad y noches a la fresca, yo misma estaba estresada estos meses de verano: puedes hacerte una idea de que tomar decisiones es brutal, a mi me engancha, pero también me pone alerta. Escuché a personas importantes para mi, que llevaba escuchando ya un tiempo, y eso de que lxs niñxs crecen ¡igual es verdad! y que el tiempo vuela y todasesascosas, el caso es que algo hay que hacer porque sus bocadillos cada mañana tienen que estar hechos, y pueden llevar el pan del día anterior, pero hay que estar.

Para eso están los cambios, las decisiones, el lanzarte de la piedra más alta del río y más te vale coger impulso y mucha energía.

Porque la vida viene así. Siempre al pie del cañón, siempre en primera fila, y si no es así la tuya, escríbeme y cuéntame el secreto.

Esto de la energía es el temazo que te traigo este mes de septiembre, porque, “si septiembre aprieta, la miel lo suaviza” no es porque hayavenidoahablardemilibro, es que, septiembre requiere de energía de la buena. De bocatas hechos en casa con cariño. Y eso tiene mucha miga: pan rico, mezcla de calidad, dónde, a quién y cuándo voy a comprarla.

Septiembre es así, NO es el nuevo año que se ha puesto de moda. NO es la vuelta al cole y con eso ya vale todo por los siglos de los siglos para salir de compras como si se desmoronara el mundo. Pero si es el mes de volver a la rutina que nos dejamos a la fresca este par de meses de solecito y terraceo.

Es que, lo de fuera coge su ritmo, y está bien ¡que el ritmo no pare! y a ti te pilla en la cama y no sabes todavía por qué, yo soy de esas dislexias -anochece antes y también amanece antes- yo ese paralelismo todavía no lo he comprendido, ¡tan lista para algunas cosas…! y tu tienes que enfrentar el día, y anoche te quedaste leyendo un buen rato porque era la mejor hora con el fresquito de septiembre entrando por la ventana, y en el curro parece que todo te lo has dejado para septiembre, porque la previa a las vacaciones es poner el modo tortuga de la moto de lxs mayores de mi pueblo y la calor y las ganas de vacaciones.

Es que, te faltan mil lavadoras por poner para tener los armarios listos, aunque sea para la primera semana de cole y ¡hacer la compra para los dichosos almuerzos! y seguir en ese sueño del viaje de verano, por escapada pequeña que haya sido, y pensar que por qué no podrías vivir en constante viaje, y dónde volverás el que viene, y cuál es el siguiente puente del calendario, que nos conocemos…

Es que, dominar el sueño a horas más tempestivas, dominar las papas con mejillones, dominar las salsas forever, salir aunque sea a dar un paso detrás del otro y mover el cuerpo y mente, retomar aquellas rutinas que dejamos a las bravas en una cala de la costa brava, pues que… cuesta un tanto.

¿Estamos de acuerdo que para sobre llevar todo eso se necesita un chute constante de energía, de la rica, de la buena?

Y yo me pregunto, ¿Quién necesita de esa energía este septiembre para volver a las rutinas que en el fondo deseamos? ¿nosotrxs, los niñxs? “de todo un poco” para que lleguemos bien de energía al baile final a lo Dirty Dancing.

Y ¿de dónde la saco? dame cuarto y medio de energía para despertarme este mes de septiembre, sostener dos almas jóvenes, llenas de ganas, demandantes por doquier y vulnerables ante ti -si, hablo de tus hijxs y de tu jefx- llegar con ganas al trabajo y que te cunda, volver a casa para tender la lavadora, salir a correr para mantenerte en forma y la mente despejada, preparar la cena, sana y rica, bla bla bla bla bla, ¿sigo?

¿Te imaginas de dónde la saco yo? o ¿te imaginas qué cuento te voy a contar? Si, el de la miel. Para ellxs, para mí, para ti y para medio pueblo. Pero si, la miel es un alimento energético, un alimento natural, un alimento rico y placentero, y eso no hay que dejarlo de lado, que el placer da felicidad, la felicidad da placer… y así sucesivamente, ¿Quién quiere renunciar a tanto? y ¿Quién no quiere estar a tope para comerse este famoso mes de las buenas intenciones?

Se puede jugar mucho con ella en la cocina, tanto para pequeñxs como mayorxs y te sacia tanto y de verdad como para dejar los mejillones con papas y la cerveza fresca y comenzar con lo que viene.

Aquí comienza la parte en la que te escribo el por qué la miel es un alimento que te proporciona energía.

Ahora pensarás que podrías haber saltado sobre Patrick Swaize hasta este párrafo en el que ya me pongo las gafas de seriedad, cojo la probeta en mano y te cuento cosas que no me he inventado yo, si no que se conocen como ciencia. En fin, me he tomado la licencia de hablar por los codos, que es lo que viene siendo característico en mí. ¡No me llames para un podcast!

Empezamos por el principio, la miel es miel, pero podríamos desgranarla como una fórmula mágica de la naturaleza llenita de azúcares y agua y otros micro componentes que la hacen interesante.

¿Sabes que hace por nosotros esa composición mágica? pues proporcionar a las células de nuestros tejidos orgánicos la energía necesaria para funciones vitales, tales como moverse. Ese 70% de azúcares de la miel (tan maltratados en esta vida moderna que acontece) la convierte por los siglos de los siglos, repito: siempre que la miel sea miel y no otras alquimias,

en uno de los alimentos naturales con más propiedades energéticas de los que se conocen.

Te sigo contando y si te suena a ruso, vas a entender tú por qué.

Vitaminas C, todas las del grupo B, hierro, fósforo, aluminio, magnesio, tiamina, niacina, riboflavina, ácido pantoténico, piridonxina, biotina y Clementina ¡ah no esa soy yo! todo esto lo contienen todas las mieles naturales. También imagino que esos nombres te suenan a mandarín, tranquilidad con esto, que este septiembre seguiremos extrayendo más granulitos de esta información para que se digiera mejor de la mano de expertos nutricionales.

“Mas longevo que un apicultor ruso” por si te estaba sonando a ruso, es una expresión de allí para hablar de personas fuertes, longevas y vigorosas.

Como hemos pensado, en este equipo de dos, que lo entenderás mejor poco a poco y con información experta en alimentos sanos y de calidad y alimentación energética, por mi parte voy a ir cerrando.

Como no es mi intención que te quedes sin la miel en los labios, te voy a contar cómo, dónde y cuándo lo hacemos en esta casa.

Por la mañana en el desayuno a cucharada limpia cae directa en el café o en la leche. Se puede acompañar de avenita con frutitas de temporada y esas fotos tan bonicas que vas a encontrar en Instagram (ya sabes de lo que te hablo). Para mi es más sencillo en pan, a veces con mantequilla, y ya es el placer para levantar a un muerto. A media tarde o como postre yogurt con miel es clave y por la noche, si eres de taza calentita con hierbajos, te contaré que cada hierba acompaña mejor con una u otra variedad de miel, pero que la que tengas en casa es buena, siempre que sea de confianza y no de los supermercados (que dicen que son de confianza pero no lo son, lo siento mucho).

Y ya estaría, no hacemos grandes recetas, aunque las tenemos calentitas en el horno, no hacemos el pino para comernos la miel, sino que, comemos miel porque creemos en ella, por que hemos nacido con ella y la utilizamos como complemento en nuestra dieta. Bueno sí, y también para suplir esas ganas de chocolatinchis ya sabes de cuales que no deberíamos pero te dan felicidad ¿o me equivoco? pues ahí, tostada con miel, cucharada en el sofá y manta, porque…

#lafelicidadsabeamiel.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Hola! ¡Qué bien tenerte por aquí! Te aviso que uso cookies muy dulzonas propias y de terceros para mejorar tu navegación y no empacharte. Entiendo que si sigues es porque estás de acuerdo. Más información en la política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies