Mis dulces tópicos del ¡Hola Mundo!
21 septiembre, 2018

Hola!

Me pongo al teclado para contaros un poquito más sobre el espacio donde nace Sa Mel. Sala de trabajo, mi oficina, mi lugar de conexión. Aquí es donde elaboramos. También el taller nos sirve de almacenaje, aquí guardamos oro señoras, oro líquido, y es que nuestras mieles, son nuestro tesoro a lo Frodo Bolson, que ganas de decirlo!

Algo común entre el gremio artesano, craft en el siglo XXI, es trabajar en nuestras cuevas, en nuestros talleres. Pues el Taller de Sa Mel ha pasado por un cambio bastante reciente hasta llegar a la comodidad, la armonía  y las buenas condiciones en las que trabajo ahora. Como muchos talleres, las cosas no siempre comienzan como a una le gustaría, y en mi caso, pico y pala, y una dosis de aceptación, hasta tener un espacio de trabajo como el de ahora. Así que paciencia máxima y mucha ayuda es la que he tenido yo para lograrlo. Si te encuentras en la misma situación, en la necesidad de reconvertir tu espacio de trabajo, pero… ufff no me llega el dinero para arreglar esto o aquello o el nunca tienes el tiempo suficiente para dedicarle a los cambios, esas dos cosas básicamente, tiempo y dinero, han supuesto mi mayor freno, y quizás también esté siendo el tuyo. Por eso sigo diciendo, dosis alta de paciencia y buen rollo. Muy del poco a poco y todo llega. Y algún mantra por el camino también he practicado yo!

Descripción del taller antiguo

Mi taller se ubica en el pueblo donde hago mi vida junto a mis pequeños retoños dulces y mi chico, Mr. SaM, como le llamo (solo cuando hablo de mieles! que no es que me pase el día llamándole de señor  ni de dulzores y esas cosas…) Este espacio dedicado a las tareas de finalizar el producto de Sa Mel puede que tenga unas cuantas 50 primaveras o por ahí, que no me lo sé, la verdad. Me voy un poco atrás y cuento cómo este espacio pasó a ser de mi familia.

Al principio fue el espacio de recreo de mi abuelo Luís, mi abuelo paterno. Él adquirió este trocito de tierra, donde había una sola puerta de entrada bajo un nogal, y una pequeña estancia techada, donde ahora mismo trabajo yo. Mi abuelo Luís se dedicaba a la construcción y aquí pasaba sus mejores horas, cuidaba de sus perros podencos, les hablaba (y él era muy parco en palabras) les cocinaba a fugo lento en un hornillo de gas pucheros de huesos y arroz blanco, tenía una pica exterior, que todavía sigue, el suelo era tierra y… ya, así de sencillo, un espacio cuadrado en la parte baja del pueblo. Nuestra perra Estrella no estaba nada mal querida, alimentada y acompañada, amor mutuo. Ella vivía allí, cuidando de todo. También fue el sitio de MI recreo y el de mis otros tres primos mayores. Recoger las nueces, partirlas y guardarlas, y comer muchas entre tanto! jugar, estar con los abuelos, comer higos, por estas épocas, pelar almendras a golpes con una piedra y más cosas, que por desgracia se me han difuminado y hoy no soy capaz de escribir aquí. El espacio cerrado servía entonces de almacén, de todo aquello que mi abuela no quería ni que parara por casa, pues allí se buscaba su lugar. Bueno, y una buena sarta de paellas de todos los tamaños que mi abuela si que hacía servir de semana en semana. Un techo que roza el 1,80, absténgase altos de querer trabajar conmigo! aunque yo me siento muy bien acogida.

Mi taller se llama «La Planta Baja» y de mi boca solo puede salir ese nombre, excepto hacia Mr.SaM que llegó más tarde! en mi casa nadie le llama Taller, mi abuelo ahora esto ni se lo imaginaría, mis primos me tratarían de moderna (ruralindie digo yo!), mi padre empieza a entenderme… y mi hijo le llama la casa de la miel, que no está mal tampoco! y a su abuelo, «el abuelo de la miel».

Años después mi padre, el neorural en vena, aunque vivíamos en la ciudad no había de viernes a domingo de los 54 fines de semana que tiene el año que no viniéramos al pueblo. Hasta que decidimos volvernos a vivir aquí. Este espacio siguió sirviendo de almacén, de espacio de recreo, de perros, de naturaleza y hace veinte años se llenó de colmenas, cuadros, extractores, ahumadores, paletas y cepillos. No antes de, cajas de herramientas, calderos y paellas de todos los tamaños, tableros y caballetes para albergar una comunión! Y fue cuando la apicultura llego a mi vida, las abejas empezaron a rondar aquel trocito de tierra y las vecinas empezaron a asustarse o a acostumbrarse, por que fue para largo!

Ahora la Planta Baja es Sa Mel, es una vivienda y es la CASA DE LA MIEL, así en mayúsculas.

Un trocito de la historia de mi Taller, mi espacio de trabajo, que tengo la suerte de conocer su historia y de que la tenga. Así de romántica soy yo para muchas cosas 😉

Y te puedes preguntar, si Clemen, pero a mi cuéntame cómo leñe has conseguido renovarlo y mejorar la infraestructurassin tiempo ni dinero…? y déjate de historia. La verdad, como a mi me gusta contar, aunque me enrolle: ha sido a golpe de suerte, a golpe de dejarme llevar (Sa Mel &flow), de aceptar y dar gracias por el que ya tenía (Sa Mel &Slow) y un buen día mi padre (el Boss) me dice que le vamos a dar un empujoncito y que a Sa Mel le va haciendo falta un lugar que cumpla con las condiciones de un obrador artesano de envasado de miel para salir a la calle, para abrirme más y perseguir mi idea de la venta nacional de forma directa y sin intermediarios. Para lo que me empeñé en lanzar la tienda online, y aunque me ha costado más de 1 año y, es verdad, que me he topado con presión de, por qué no está ya abierta? las cosas han llegado de la manera más natural posible contando con un embarazo entre medias, poco tiempo para dedicarle y escasos recursos.

Este Nuevo Taller Sa Mel llegó en el mes de abril de 2018, justo 2 meses antes del nuevo nacimiento y coger la baja de maternidad durante 16 semanas, que aprovechamos para dotarlo de materiales, trabajar el último empujón de la web y otras cosillas de detrás que todavía no han visto la luz… Por tanto, yo solo puedo dar gracias. Y mi recomendación es que si lo necesitas y crees en ello, te va a llegar, pero en su momento. Y ahora me tiro al rollo Buda y te digo que, pienses en ello, lo visualices y lo pidas. A mi me ha funcionado.

¿Qué tiene mi espacio de trabajo Taller?

Sigo con mis «ángeles» y te cuento que está repleto de estanterías industriales, de esas que cargan 500 kilos de peso, aferradas a las cuatro paredes, dejando el espacio libre de las puertas de entrada que son de metracrilato transparente y correderas, sí que muuuuuucha luz natural, bien para empezar! estanterías que llegaron de la mano de esos ángeles, cuando Mr.SaM pidió un presupuesto (en la empresa en la que trabaja de lunes a viernes por cuenta ajena a tiempo completo) para que de la nómina fueran descontando mes a mes… muy sufrido todo! ¡es cuando llega el regalo! el gran almacén de su empresa se esta renovando y están desechando este tipo de estanterías automontables de hierro y madera!!! Una dosis de me lo quedo tó llego a nuestras vidas! así que ahora lucen como nuevas, bien frotaditas y colocadas pasando a su segunda vida de reutilización… un roto pa´un descosío, y ahora es cuando te sientas con las piernas en flor de loto y piensas mal de mi!!! venga no, y pides pides y pides para ti.

El suelo, bendito nuevo suelo, cómodo, liso y fregable! parecía obvio no? pues no! aquello era un suelo con su primera capa de cemento de los años 50, que parecía que pisara la luna con sus cráteres, sus meteoritos y esas cosas. Una ventana nueva, simplemente tapando el hueco ventana que tenía entonces tapado con una tela! Tengo un espacio bastante cuadrado, justo a las puertas de la parte techada de toda la vida, que es mucho mas grande y comparto con mi padre. ÉL sigue guardando tableros, caballetes, paellas, bicicletas, herramientas y un tractor! Me entiendes? y yo me esparzo y recreo en mi trocito Sa Mel.

Y NADA MÁS, eso es lo que mola! que no hay nada mas!

Vista del Taller actual (izquierda del Taller)

Vista del Taller actual (Derecha del Taller)

 

 

 

 

 

 

 

 

Como veis, sigo valiéndome de elementos muy antiguos que hacen mis tareas fáciles, aunque parezca lo contrario a veces y pienses, qué haces con una silla con las patas cortadas? Yo te lo cuento.  En esa silla de mimbre verde me siento cuando estoy envasando los tarros de Sa Mel desde el madurador. Me permite estar al nivel del grifo y poner cerca el tarro de cristal. Además, como todo son elementos «multifuncionales» los utilizo para otras cosas variopintos, los muevo de aquí para allá y en este caso, me acerco a

Envasando con el madurador cerca del bidón de almaceje

cada bidón de las diferentes mieles.

 

Si yo te contara más de lo variopinto de mis elementos útiles de trabajo, ay amiga! ¿Cómo traspaso la miel que necesito del bidón grande al madurador de 50 kg.? Pues para eso tengo un cazo de calentar leche, para que nos entendamos 😉 Al final de los años, es con lo que me he quedado. Acepto opiniones y sugerencias… jejejeje Es poco pesada, de aluminio para alimentación, la limpio es un periquete y no ocupa nada, ya que, cuando trabajo con cucharas también las dejo en el cazo para ir recogiendo la miel y no desperdiciar ni un gramo!

Más curiosidades de mi día a día en el taller de envasado y ya acabo, de verdad de la buena. Dispongo de un montonazo de cajas de almacenaje de plástico. Bien, llamemos a los ángeles de nuevo, el trébol de cuatro hojas y el om Budista. Tenemos un amigo que se dedica a comercializarlas y nos provee de todas las cajas que tienen tara. Así, empezamos Mr.SaM y yo comprando las necesarias para salir

Zona de etiquetado

a ferias y mercados y hemos terminado teniendo todos los bajos de las estanterías repletas de ellas. Así guardamos los enseres de mercados, las etiquetas de cada producto, los inservible y que no quieres tirar, el poco atrezzo para fotografías caseras y ya tenemos todo lo que necesitamos en el Taller Sa Mel bien almacenado y sin ocupar espacio.

 

Finalmente el Taller tiene 4 espacios diferenciados y que, bajo mi perspectiva de principiante, usuaria de pacotilla y nada de ingeniera, que sistematizaran de a

lgún modo «casero» los procesos de mi trabajo: haciendo un tour de derecha a 

izquierda y finalizando por el espacio central.

 

  1. zona de almacenaje de vídreo.
  2. zona de etiquetado, al ladito de los bidones donde hacemos el envasado.
  3. zona de stockaje
  4. la mesa de escritorio, ides, quebraderos de cabeza, lectura, escribir esto mismo y los diarios de Instagram.

 

Ah claro! que todas ellas tienen siempre dobles funciones!! como ves, el súmmum de la im-perfección, practicidad, y sobretodo, artesano-casero-slow&flow, y ya…

Y ahora que hemos terminado, ¿Te apuntarías a mi curso de Experta en Cómo Organizar un Taller con cuatro perras, NO tirar objetos de antaño y dotarlos de una Larga Vida Multifuncional? Vamos, alejaros minimalistas. Y sobretodo, da gracias, muchas gracias por el espacio que ahora tengas, que todo tiene su lugar y su tiempo, y es verdad. Con un poco de Slow&Flow y piernas flor de loto, T O D O se puede conseguir, si así lo crees.

Hasta la próxima. No sé despedirme así a lo blogger, no sé si debería estructurar el post de otro modo o practicar el modo posicionamiento, pero si de verdad has llegado aquí y me has leído hasta el final, gracias sinceras y espero haberte aportado algo para ti.

 

2 Comments

  1. Anna dice:

    Ahir em van regalar un pot gran de mel de romaní. Mmmmmm

    Ja et diré! Segur que es boníssima!
    La teva historia m’ha encantat!

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